

En su blog La Cosa y la Causa, Eva Row cita fuentes científicas y jurídicas que sostienen, básicamente, que un embrión no es “una persona humana”, lo cual debería ser tan obvio como afirmar que, así como una semilla no es un árbol, un huevo no es una gallina, .
Sin embargo, tristemente encuentro que referentes importantes del kirchnerismo, como Capitanich, que me caía bien, se pronuncian “en defensa de la vida” “desde la concepción” ─la fertilización de un óvulo─, con argumentos exclusivamente religiosos, es decir dogmáticos, que suponen que todos debemos compartir y acatar.
Para Capitanich, su creencia en Dios parece ser verdad incontrastable, indiscutible. Y lo peor es que cree también que “ejecutar su plan” (el de Dios) debe ser la función del Gobierno. Pues que me disculpe el señor Gobernador: El “plan de Dios”, si es que existe, nadie lo conoce. Lo único que sabemos es lo que DICE esa Iglesia que él denomina “Santa” pero dista muchísimo de serlo. Una Iglesia siempre retrógrada, que se opuso al casamiento civil, al divorcio y al matrimonio igualitario, que apoyó las peores dictaduras pero se opone a toda educación sexual y uso de anticonceptivos para reducir, precisamente, embarazos no deseados —causantes de abortos que se podrían haber evitado—. Una Iglesia hipócrita que dice “estar con los pobres” pero defiende los intereses de los ricos. Una Iglesia, en suma, siempre en contra del progreso de la sociedad.
Para ser verdaderamente democrático, el gobierno debería ser laico, prescindente y neutral en cuanto a creencias y cultos religiosos. Sólo así se logra verdadera libertad de cultos. ¡Hay que enmendar el artículo 2º de la Constitución Nacional!
Temo que posturas como las de Capitanich y Urtubey NO son enteramente democráticas ─según Página|12, en vez de la educación sexual que manda la ley, “en Salta se imparte catecismo en las escuelas públicas como materia con calificación, las alumnas y alumnos rezan antes de ingresar al aula, y escriben en sus cuadernos oraciones de agradecimiento a la Virgen María”─.
Temor me da, también, que la propia Presidenta se haya manifestado, basada en su creencia en Dios, contraria al aborto. Ya me había preocupado ─hasta ofendido─ cuando, en alusión a los infaustos hechos del parque Indoamericano, expresó que “No es quitándole la vida al otro como vamos a mejorar la vida de los argentinos. Eso es no creer en Dios, no tener fe“.
Pues disculpe ahora usted, querida y admirada Presidenta —que la quiero y la admiro, créame—: En esto se confunde: Yo no creo en Dios, no profeso esa fe, y no por eso soy “malo”. No soy un asesino, tampoco un delincuente, ni siquiera una mala persona ─me considero, más bien, todo lo contrario─. Son cosas que no tienen nada, pero NADA que ver.
Aquí está, entonces, el Test de Democracia del título:
¿Serán capaces, la Presidenta y sus colaboradores, a pesar de sus posturas personales, de permitir la libre discusión de un tema tan difícil y sensible como es el del aborto, y de, llegado el caso, NO vetar la despenalización, como sí hizo en Uruguay el dizque democrático y hasta “progresista” Tabaré?
Yo QUIERO creer que sí, que la muchas veces demostrada vocación democrática de nuestra Presidenta prevalecerá por sobre creencias religiosas que no deberían imponerse a todos, respetando la voluntad de la mayoría aunque no la comparta.
De no ser así, me desilusionaría. Y no poco.
Ricardo Moura.
Aquí Capitanich en sus propias palabras:
Transcripción:
Nosotros, como creyentes, siempre, creemos que Dios
considera nuestro proyecto de vida. Somos instrumento de su voluntad divina. En
consecuencia, nosotros tenemos que seguir,
continuar, y ejecutar el plan de Dios. En este sentido, la protección de la vida desde la concepción en el
seno materno, es un principio esencial. Por eso nosotros estamos en contra de
cualquier política abortista. Defendemos, precisamente, la vida desde la
concepción en el seno materno, y lo hacemos con una extraordinaria decisión que
ha impulsado la Presidenta de la Nación, la Dra Cristina Fernández de Kirchner,
cuando instituye la Asignación Universal por Hijo, precisamente a partir de la concepción
en el seno materno. Eso naturalmente genera una apuesta a la vida, a la
posiblidad de que el Niño pueda en el seno materno construir su propio proyecto
en ese contexto para que pueda nacer sano, para que pueda naturalmente tener la
posibilidad de su alimentación y nutrición y la inclusión social educativa y
sanitaria. Nosotros protegemos la vida a través de la Asignación Universal por
Hijo que beneficia a cerca de 150 mil chaqueños, que permite que nuestros niños,
adolescentes y jóvenes, puedan naturalmente asumir el desafío de ser niños
educados y sanos.
Definitivamente, la vida significa poder ejercer los derechos, y los derechos
son civiles, políticos, sociales. Un derecho político esencial es naturalmente
la oportunidad de ser votado, pero también de votar y elegir a sus gobernantes.
Un derecho civil extraordinario es definitivamente ejercer su propia libertad
en el marco de la responsabilidad con el resto de los ciudadanos, en el marco
de la convivencia humana pacífica y civilizada. Los derechos sociales que son
importantes, como el derecho a la vivienda digna, el derecho social al trabajo,
los derechos que inexorablemente han sido siempre defendidos por la Santa
Iglesia Católica, por las distintas Encíclicas Papales, desde la Rerum Novarum,
desde la Centésimus Annus, encíclicas que han marcado un derrotero
definitivamente para lo que significa defender los derechos sociales al
trabajo, y por supuesto la distribución equitativa, justa y universal de los
bienes, porque eso forma parte de los desafíos para garantizar el derecho a la
Vida para todos y con todos.
La Vida de las personas está fuertemente influída por valores y motivaciones.
Valores que tiene quen ver con nuestra perspectiva humanista y cristiana: Dios
como norte y horizonte de la Vida de los hombres en comunidad, para imbuir los
valores que tienen que ver con las virtudes teologales cristianas, pero también
desde el punto de vista de la fe y de la comprensión de la fe. En ese sentido
también, entender que la Vida es un desafío
permanente, es una tarea cotidiana, es finalmente un don de Dios,
Dios nos permite, a través de la vida, crecer conjuntamente con una comunidad
inexorablemente organizada en valores humanos esenciales, cristianos
centralmente, es lo que nos permite trascender. El
sentido de la Vida finalmente es un sentido de trascendencia. Y el
sentido de trascendencia, finalmente, es
el camino de Dios.
Bueno… Lástima: Capitanich y Urtubey, dos que podrían ser “presidenciables” en 2015, para mí ya no son “votables”.
Ambos son jóvenes y capaces: si pudieran darse cuenta de que el concepto “la vida es un don que nos da Dios” no es más que una opinión que muchos no compartimos, otro gallo cantaría.
En cambio, dice Aníbal Fernández:
“Yo estoy dogmáticamente en contra del aborto. Pero yo fui Intendente de mi pueblo, y veo las barbaridades que nos pasaban en mi pueblo. Sobre todo en las zonas pobres, porque éste es un problema de los pobres, no es un problema de la clase media para arriba. La mujer está a veces en situaciones horribles, mal planteada su vida, un marido golpeador, un marido alcohólico, un montón de situaciones que las someten y que la cargan de pibes, y no saben cómo resolverlo. Entonces ¿qué hace normalmente esa mujer? recurre a bestias que pululan por nuestros pueblos para que les hagan abortos, y terminan rotas desde el punto de vista físico, rotas desde el punto de vista sicológico, y vos tenés la obligación de ir a denunciarlas penalmente. Yo ésa no me la como más. Entonces lo que digo es: dogmáticamente estoy decididamente en contra, pero ayudémonos entre todos a encontrar la solución, porque si no encontramos la solución y hay que levantar la mano, la voy a levantar”.
Diferencia, ¿No?
Algunos extractos del blog de Eva Row:
“El feto humano es incapaz de tener sensaciones conscientes y por tanto de experimentar dolor antes de la semana 22-24. Ésta es la conclusión a la que llegaron los autores de la referencia 4, basados en un análisis de más de 2000 trabajos científicos publicados hasta junio de 2005. Probablemente no es una coincidencia que sea justamente hasta las semanas 22-24 cuando el producto puede ser viable fuera del útero (aunque con muchas dificultades). Es claro entonces que, si hasta este tiempo de la gestación el feto no puede tener percepciones, por carencia de las estructuras, las conexiones y las funciones nerviosas necesarias, mucho menos es capaz de sufrir o de gozar, por lo que biológicamente no puede ser considerado un ser humano”.
Todo esto y mucho más (ver al final o seguir los links aquí, aquí y aquí) para decir lo antedicho que debería ser obvio: Que una semilla o un huevo —MÁS complejos e independientes que un óvulo fecundado o cigoto—, no son ni árbol ni gallina.
En otras palabras: El cigoto, lo único existente “desde la concepción”, no es otra cosa que una célula, lejos de llegar a embrión, incapaz de de crecer y desarrollarse naturalmente fuera de un cuerpo de mujer. ¿Se puede, razonablemente, sostener que es “un niño”?
Está muy bien que la AUH se aplique desde la concepción. Porque se trata de proteger y apoyar a la mujer desde el embarazo. Pero eso es justamente lo que NO se hace obligándola a parir aunque no quiera. Aunque haya sido violada. Menos, poniendo en riesgo su vida en abortos clandestinos, menos aún penalizándola, amenazándola nada menos que con cárcel.
La Naturaleza prevé que muchos huevos o semillas no lleguen a desarrollarse, y por ello la capacidad reproductiva de las hembras de muchas especies —la humana incluida— suele ser muy superior a la estricatamente necesaria para la preservación de las mismas.
“Un embrión de 12 semanas no es un individuo biológico:
Un individuo biológico es un individuo terminado, completo, que no depende de la existencia quìmico biológica de otro para poder sobrevivir, que no vive en forma parasitaria, y que no muere indefectiblemente si el otro muere”.
“Ni un embrión ni un feto son personas:
Ser “persona” es una categoría legal. Se es persona cuando se adquieren derechos frente a la sociedad civil. Se alcanza esa entidad con el nacimiento, por vía normal o cesárea. Si el feto muere antes de nacer, no se constituye en objeto de derecho hereditario, por ejemplo, aunque haya muerto en el vientre, dos dìas antes de nacer. El Derecho NO los considera persona.
“La mujer es un individuo, el embrión no.
“El embrión y la mujer son un solo individuo. Si se corta el vínculo biológico, el embrión no sobrevive. En cambio, la mujer que llevaba el embrión continúa viviendo sin ninguna diferencia.
Sólo la ciencia puede decir qué es y qué no es un individuo biológico, no es tema para legos. Es necesario determinar la capacidad de supervivencia autónoma para saber si hay o no hay un individuo. La ciencia dice que el embrión no es un individuo”.
“¿Qué es una persona?
La definición de persona no tiene nada que ver con la ciencia dura, sí con las ciencias sociales que han definido qué cosa es ser persona, y eso ha producido un acuerdo en la sociedad civil. Solamente ignorando su definición, que es un hecho legal inobjetable, indiscutible, y no es objeto de fe ni de opinión, se puede creer que el concepto “persona” está en discusión. No, no está en discusión. El embrión no es persona. El feto no es persona mientras no nace.
Estar a favor o en contra del aborto no son términos equivalentes de la misma ecuación:
Estar a favor no implica opinar sobre lo que deben hacer otras personas, sino sobre los derechos de quienes desean abortar. Una ley a favor del aborto no sienta una obligación sino un derecho. Estar en contra del aborto significa opinar en contra del derecho de otro”.
Otro mecanismo conceptual confuso:
También ocurre un mecanismo perverso de inducción de pensamiento ilícito y tergiversación racional, cuando se argumenta que un embrión es un proyecto de persona. El embrión es incapaz de hacer proyectos. Los proyectos los hace la mujer en cuyo cuerpo anida un embrión. Si la mujer tiene un proyecto, el de tener un hijo, entonces ese embrión se convertirá en proyecto de persona. Entonces diremos la frase: la madre anida en su cuerpo a un hijo”.
“El feto humano es incapaz de tener sensaciones conscientes y por tanto de experimentar dolor antes de la semana 22-24. Ésta es la conclusión a la que llegaron los autores de la referencia 4, basados en un análisis de más de 2000 trabajos científicos publicados hasta junio de 2005. Probablemente no es una coincidencia que es justamente hasta las semanas 22-24 cuando el producto puede ser viable fuera del útero (aunque con muchas dificultades). Es claro entonces que, si hasta este tiempo de la gestación el feto no puede tener percepciones, por carencia de las estructuras, las conexiones y las funciones nerviosas necesarias, mucho menos es capaz de sufrir o de gozar, por lo que biológicamente no puede ser considerado un ser humano”.
























[...] Democracia, NO TeocraciaPor El Opinionado 19 de diciembre de 2011En este post anterior (en OPIBLOG, mi blog personal) planteaba, como “test de democracia”: “¿Serán capaces, la Presidenta y sus colaboradores, a [...]